Siempre he sentido que el artista en sí tiene un compromiso ineludible con los demás, con la filantropía y lo social. Que entre los matices de penas y alegrías, carencias y desamores, abandonos inciertos y soledades de vida, el artista es quien primero siente el aroma de los dolores de su gente, de su pueblo.
El cantor popular como trovador viajó de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad de lugar en lugar, entreteniendo y contando historias de vida, transmitiendo cual periódico viviente las noticias a su gente. Entregando consuelos y alegrías a la población humilde y sencilla. Se fue transformando en un actor imprescindible entre su gente.
A lo largo de mi tierra
he visto tantos dolores
penurias y sinsabores
como sucede en la guerra
y esta dolencia me aterra
me consume el corazón
sobrepasa mi razón
ver que la sola pobreza
con admirable certeza
sigue sembrando el dolor
Yo no tengo la solución
a tanta desesperanza
mas yo hago mi labranza
con mi canto y mi canción
con esta meditación
sobre el dolor de mi gente
quiero dejar un presente
que sirva como consuelo
como venido del cielo
para todos los presentes.
CLAUDIO GONZÁLEZ MALDONADO
CON EL MAS PROFUNDO RESPETO Y ADMIRACIÓN
martes, 23 de agosto de 2011
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